Mi botiquín emocional
La actividad se desarrolla a través de la creación de un botiquín emocional con respiraciones, escritura, frases de apoyo, objetos sensoriales y una red de personas de confianza.
¿Qué encontrarás en esta actividad?
Una propuesta para explorar cómo se sienten las emociones en el cuerpo, reconocer qué situaciones las activan y descubrir distintas herramientas para regularlas. El botiquín personal reúne recursos concretos que cada niño o niña puede identificar, probar y elegir según lo que necesita.
¿Qué resuelve esta actividad?
Ayuda a abordar el manejo de la frustración, el enojo, la ansiedad infantil y la dificultad para expresar emociones o recuperar la calma. Fortalece la regulación emocional, el reconocimiento de emociones, la tolerancia a la frustración, el autocuidado y la capacidad de pedir ayuda.
¿Cuándo usarla?
Puede ser útil cuando un niño o niña se frustra con facilidad, vive emociones intensas, se siente ansioso, le cuesta expresar lo que siente o necesita apoyo para recuperar la calma después de un conflicto, una espera o un error.
¿Cómo apoya el adulto?
El adulto acompaña ayudando a poner nombre a las emociones, reconocer señales del cuerpo y probar distintas estrategias de calma. Escucha sin juzgar, respeta la privacidad y favorece que el niño o niña descubra qué recursos le ayudan y cuándo necesita pedir apoyo.