Mi rincón de la calma
La actividad se desarrolla mediante elección y organización de un espacio de calma, selección de objetos, respiraciones, recursos sensoriales y registro de situaciones que activan o ayudan a tranquilizarse.
¿Qué encontrarás en esta actividad?
Una experiencia práctica para diseñar un espacio personal donde probar distintas formas de recuperar la calma. Los participantes identifican qué señales aparecen en su cuerpo y qué recursos les resultan útiles en momentos de intensidad emocional.
¿Qué resuelve esta actividad?
Puede ayudar cuando cuesta calmarse después de un enojo, frustración o sobrecarga, o cuando no se reconocen todavía estrategias personales de regulación. Fortalece autorregulación emocional, autocuidado y reconocimiento corporal mediante una actividad para crear un rincón de la calma.
¿Cuándo usarla?
Puede utilizarse cuando un niño o niña necesita un espacio para regularse, antes de situaciones que suelen generar tensión o como recurso preventivo en el hogar o la escuela. También sirve para probar qué estrategias funcionan mejor para cada persona.
¿Cómo apoya el adulto?
El adulto ayuda a preparar el espacio y enseñar el uso de las herramientas, pero permite que el niño o niña elija qué recursos le sirven. Evita usar el rincón como castigo o imponer qué debe sentir.